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El Inquisidor GeneralMarch 29 El antiguo Mare Nostrum Acabo de volver de cierto viaje por las costas mediterráneas. Las palabras casi no acuden a mi mente. Buena culpa de ello puede tenerla el cansancio pero creo que el bombardeo sensorial que he recibido en siete días ha sido tan enorme que es casi imposible resumirlo todo en tan poco espacio.
De todas formas he comprobado con creces algo que Pérez-Reverte escribe con mucha frecuencia: el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. El hombre es capaz de crear iglesias, catedrales, puentes imperecederos sobre ríos milenarios, cuadros maravillosos y fotográficos, estatuas casi vivas, edificios que casi te quitan el aliento al volver la esquina, ciudades que soportan baños volcánicos...y que también es capaz de robar (o intentarlo) vilmente, estafar a los visitantes, montar un berrinche con sus propios amigos por tonterías generadas de forma inútil, que no conducen a nada, y destrozar amistades de años en sólo cinco minutos de arrebatada ira. El homo homini lupus se demuestra en cosas como éstas.
Por eso me ha impresionado el mar. El milenario mar Mediterráneo ha asistido impertérrito a auges y caidas de civilizaciones e imperios, batallas navales y terrestres en sus aguas y orillas, comercios, descubrimientos y viajes mitológicos. Y nos ha acompañado durante siete maravillosos e inolvidables días. Desde la salida de la Barcelona condal (con fuerte viento que despeinaba los recién estrenados pelos de peluquería), nos indicó que no iba a ser un mero espectador de nuestro crucero, que debíamos pagar su particular peaje y, acercándonos al golfo de León, nos regaló una de sus tormentas de agua y oleaje que estremeció a más de uno. El enorme barco saltaba en sus aguas con embates que harían temblar al más valiente. Muchos ya pensaron en el Titanic español. Pero nos respetó. Nos dejó continuar para contemplar sus profundidades y secretos. Nos había avisado; ahí estaba él, mas pequeño y tranquilo que sus primos los océanos, pero tan traicionero como ellos si se lo proponía.
¿Y qué hicimos?.Lo único que éramos capaces. Nos dejamos mecer por sus corrientes hasta costas francesas y contemplar un estado más pequeño que su propia soberbia. En aguas italianas, no sin antes recordarnos durante las noches que seguíamos pasando por encima de sus azules olas, contemplamos el renacer florentino, la eternidad de la Roma emperatriz y el desastre volcánico en cuerpos de ciudadanos pompeyanos fotografíados para siempre en sus posturas últimas. La travesía hacia otro continente transcurrió sin los incidentes que se nos habían anunciado. Otro guiño del abuelo mar. Y entonces llegamos a Berbería. Allí nos recibieron como si de dioses nos trataramos, ambicionando en realidad simplemente nuestro dinero. Y regresamos a casa. Sin novedad. Nos había respetado. Pagado el primer peaje y algunos amagos posteriores creyó que éramos merecedores de sus maravillas. Y nos dejó navergarlo. Contemplar sus atardeceres y amaneceres. Sus aguas ora tranquilas, ora picadas. Sus vientos helados y cortantes.Sus tormentas en lontananza y sus rayos preocupantemente cercanos.Y gritarle en mitad de la noche: "¡Rugeeeeee!, ¡rugeeeeee!", cuando sus montañas acuosas saltaban sobre nuestras cabezas y empapaban la cubierta exterior y a nosotros mismos.
Quizá por eso me regaló algo la última noche. Mi periplo por sus aguas terminó en unos ojos verdes. Unos tristes, profundos e intensos ojos verdes. Verdes, como el antiguo Mare Nostrum. January 11 Esperanzas perdidas Pues sí. Perdidas están. Hace nueve meses, es decir un embarazo, me las prometía muy felices. Depositaba todas mis esperanzas en las voluntades de unos y otros. ¿Me equivoqué? Yo creo que no... Las voluntades estaban, pero no ha habido consenso. Está claro a lo que me refiero y no es otra cosa que al terrorismo.
Por todo lo que tengo in mente creo que este comentario saldrá largo y aburrido por lo que he decidido no referir mis opiniones políticas y dedicarme a ver las consecuencias que provocan la sarta de incompetentes que nos gobiernan, nos "oposicionan", nos manipulan y nos matan... y éstas son claras, concisas y rotundas: el que siempre pierde es el pueblo. El pueblo llano, que se levanta temprano por las mañanas para ir a trabajar, que intenta que no le exploten y cobrar decentemente a fin de mes (y llegar cuasi indecentemente al fin del siguiente), que estudia (o va al centro de estudio y se pasea, que de todo hay), que limpia en su casa, que cruza un mar u océano (o estrecho) y malvive como puede... Al pueblo se le asesina, se le lleva a manifestaciones, se le tiene callado con un par de obras de vía pública y todos tan contentos (dadle leones a los romanos...). Sí, al final tanta inestabilidad sólo desfavorece a los de siempre. A los que ha desfavorecido a lo largo de toda la Historia...
Y parece que desde aquí, desde el levante, se vive con menos intensidad, pues no nos encontramos todos los días, ni ninguno, con autobuses en llamas, sucursales hechas cenizas, manifestaciones violentas y botes de humo...pero somos los mismos y como tales debemos sentirnos. Debemos pensar ¿qué haríamos cada uno de nosotros en esas circunstancias? ¿Si nos vigilaran, nos extorsionaran, no pudieramos hablar con libertad (que se supone que podemos)? Pues lo mismo que esas gentes del norte, intentar vivir lo mejor que se pueda, comprar, comer, trabajar, descansar, de la forma más tranquila y sosegadamente posible. Y punto. Vivir al fin y al cabo.
Y eso es lo que nunca han dejado hacer al pueblo : VIVIR.
July 29 El CapitánDon Francisco de Quevedo
Alaba la virtvd militar, en la
persona del Capitán don Diego Alatriste.
A lo bvrlesco.
---Décima---
En Flandes puso una pica,
y aún puso más, porque puso
en fuga al gabacho iluso,
a gritos pidiendo arnica,
que vello fue cosa rica,
si sufrillo, rota triste;
Con cualquier contrario embiste
mas no hallo de qué me espante
pues nadie hay más bravo en Gante
que el Capitán Alatriste
Del diccionario de la RAE:
pedir arnica: Solicitar compasión, explícita o implícitamente, al sentirse inferior en ideas o acciones.
rota: Mil. derrota ( vencimiento de tropas enemigas). A la trimilenariaDe Miguel de Cervantes Saavedra
del poema "Viaje del Parnaso"
elegía a Cartagena
1614
---Tercetos encadenados---
Con esto poco a poco llegué al puerto
a quien los de Cartago dieron nombre
cerrado a todos vientos y encubierto
a cuyo claro y singular renombre
se postran cuantos puertos el mar baña
descubre el Sol y ha navegado el hombre... May 08 El siglo del eufemismoArtículo publicado en el diaro gratuito universitario "La Chuleta" el 3 de mayo de 2006.
Vivimos en la era de lo políticamente correcto. Vivimos en la era de enmascararlo todo. Nada se puede decir sin ofender a alguien. El refranero español ya nos lo dice: “Nunca llueve a gusto de todos”. Nuestro lenguaje, tan rico en léxico, ha de ser modificado para no hundir a nadie por unas palabras que suenan ¿feas? ¿hirientes? Es que claro: ya no somos ciegos sino “invidentes”, no somos inválidos sino “discapacitados físicos”, no somos retrasados sino “discapacitados psíquicos”, no somos gordos sino “obesos”, no somos negros sino “de color”, no somos moros sino “musulmanes” (¡que no marroquíes, que hay islámicos fuera de Marruecos!), no somos viejos sino “personas mayores”, no somos feos sino “difíciles de ver” y un larguísimo etcétera. El problema es que todo está, no en lo que se dice, sino en cómo se dice. Y es que hay maneras y maneras. Ahora que el racismo está tan en boga: no es lo mismo decir “el muchacho es negro” que “el negro ese”; también un moro es un moro, y no hay nada malo en decirlo así si el tono no es hiriente, porque en la Edad Media a Hispania llegaban desde “La Mauritania” y eran moros y ninguno de ellos se quejaba pues sabían lo que eran, además les encantaba que se temiera a los moros. Y en todo el levante español las fiestas se llaman de “Moros y Cristianos”. ¿Habrá pues que cambiarles el nombre? ¿Habrá que llamarlas fiestas de “Personas de religión islámica y personas de religión seguidora de Cristo”? Olvidémonos por tanto de tanta mojigatería y hablemos bien, respetando al distinto para poder integrarlo... ¡pero llamándolo por su nombre! Cuidemos el tono y nadie se sentirá ninguneado. Así desaparecerá este siglo del eufemismo que poco a poco se está imponiendo entre nosotros. April 28 El encuentro con el EmperadorNo creo en el destino. Cada cual se labra su vida y su futuro como buenamente puede, y no hay nada escrito en ningún sitio (ni estrellas, ni biblias, ni piedras, ni leches...) que nos diga como va a irnos el asunto en tiempos venideros. Sin embargo hay cosas que extrañan y hacen pensar. Que realmente te ponen en una situación que casi te hace caer de rodillas y elevar una oración a alguien o algo.
El asunto es el siguiente: hace hoy exactamente una semana caminaba por las belgas tierras de Gante. Estaba solo. Mi cicerone afincado allí me había dejado por unas horas pues tenía unas prácticas a las que no podía faltar. Lo acompañé hasta la universidad y decidí volver por otro camino para contemplar detalles de la ciudad, bien asesorado por un mapa (aunque sin orientarme mucho).Así que ahí estaba yo, caminando por una ciudad de la cual no conocía prácticamente nada y casi perdido, andando por calles con nombres extraños (todas terminadas en -straat)y buscando unas altas torres que me indicaran donde estaba el centro de la ciudad para situarme.
Yo sabía que Gante era la ciudad natal de uno de los personajes históricos más importantes de España: el emperador Carlos I; muy admirado por mí y gran protagonista de la hegemonía española durante dos largos siglos. Pero no había sospechado que lo iba a conocer de esa forma.
Pues bien, perdido como iba por aquellas callejas todas de igual tipo de casa y anchura, desemboqué en una solitaria plaza casi abandonada, con un silencio sepulcral, rodeada por edificios antiguos llenos de hiedra en sus fachadas. Y en el centro estaba Él. Una estatua de bronce subida a un pedestal, oxidado por las inclemencias del tiempo y con ese color característico turquesa que adquiere el metal con el paso de los años. Conocí el perfil en cuanto lo vi, y me dije: "El emperador". Tras un rato contemplándolo, mirando de arriba a abajo sus facciones, su pose, las inscripciones en su base, el águila imperial que lo flanqueaba... en aquella silenciosa plaza llegué a la conclusión de que no lo había encontrado yo sino que había sido él, el que me había encontrado a mí. Alguien o algo había guiado mis pasos por las desconocidas calles de Gante para que tuviera la oportunidad de contemplarlo. Como si me estuviera esperando desde que pusiera el pie en tierras belgas. Abandoné la plaza tras casi media hora sin fijarme en nada ni nadie más (aunque tampoco es que pasara nadie) y con una gran satisfacción.
Y comprendí que mi encuentro con el Emperador había sido cosa de eso a lo que algunos llaman "destino". March 26 La noticia más esperada¡A mí que no me jodan! Lo que dijo ETA el miércoles pasado era la notica que todos queríamos escuchar. Luego, claro está, vienen las reservas: que si no hay que fiarse, que si no es la primera, que si hay que ser cuidadosos...¡al carajo! Es lo que todos queríamos oir y por fin ha llegado. ¡Un alto el fuego permanente! ¡Nada de treguas y monsergas! Es un alto el fuego, esto es...parada de disparos (como su nombre indica). Es la paz. Es la libertad. Es el fin de la extorsión. Es el fin del miedo. Es la tranquilidad en el País Vasco. Es la tranquilidad en España. Es el fin del terror...
Soy completamente optimista y no reservado como los políticos que no dicen nada pero lo piensan, y aunque a algunos les haya gustado más que a otros (porque claro, la oposición se alegra pero ¡joder si hubieran sido ellos!) a todos nos beneficia esto y a todos nos alegra. Escúcheme mi invisible tribunal inquisitorial y recuerde mis palabras: ¡Estos no vuelven! Ahora queda un largo proceso... y posibles concesiones, pero eso es otra historia.
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